Aunque ya pasó el día del orgullo freak, aquí hago una pequeña aportación (no por ello me considero freak, ni geek, ni nada por el estilo). Paseando por Alexandría, una ciudad cercana a Washington D.C. la noche de San Patricio los pubs irlandeses estaban hasta atrás. En un rincón, bajo la luz de una farola me encontré a R2D2, que parece trabajar como buzón postal ahora que se ha terminado el rodaje de la última trilogía de Star Wars.