El circo electoral
Dos meses sin actualizar, no por falta de interés, sino de tiempo. Confieso que más de una vez he tenido ganas de venir corriendo a abrir el portátil y comentar mis impresiones sobre la omnipresente campaña electoral que llevará al poder a unos, renovará en el cargo a otros, en los puestos locales y autonómicos. De manera rápida expongo mis conclusiones a tres días de las elecciones.
La antesala de las elecciones generales. No es ningún secreto, Mariano Rajoy se la juega en esta llamada al voto. Ha realizado un tedioso tour por toda España, pidiendo apoyos. Si el balance es negativo, Esperanza Aguirre y Gallardón estarán dispuestos a ocupar la Secretaría General del Partido Popular. No menos preocupación tiene el presidente del Gobierno, Zapatero ha hecho suya esta contienda, quiere reforzar su diezmado partido que tras una negociación infructuosa con la banda terrorista vasca, los continuos errores y la falta de transparencia del ejecutivo han dejado a su electorado muy desencantado. Incluso en la filas del PSOE se rumorea que hay cierta división entre sus militantes, y no me lo invento yo, ni es que lo diga el PP, lo sé de boca de miembros de las juventudes socialistas.
Todo vale. Así nos lo demostró el candidato socialista por la alcaldía madrileña, Miguel Sebastián cuando mostró un ejemplar de la revista en cuya portada aparecía la abogada que supuestamente ayudó a Roca a blanquear capitales. Aunque la verdad mucho mejor fue el rebote que tuvo Gallardón. Desde este episodio yo, y seguro que muchos españoles no distinguimos la ya de por sí tenue frontera entre lo privado y lo público. Cierto es que un debate televisado no es el mejor momento y lugar para mostrar esa bajeza de iniciar una serie de acusaciones tan directas y graves. En el diseño electoral se contemplan esos debates como una exposición donde los candidatos muestran su mejor pose para la cámara y su medida oratoria. Aunque no lo parezca, todo está muy medido en estos actos televisivos. La salida por la tangente del socialista sacó de sus casillas al equipo electoral de Gallardón de una manera más que considerable ¿la razón? Simplemente: no se lo esperaban. De todas maneras si hubo irregularidades, que se investiguen, y si Sebastián tiene pruebas de que las hubo, que él, o su partido pongan una denuncia. De poco sirve montar un circo en un plató de televisión.
La persona, no el partido. Hay un factor que puede descompensar las estimaciones de los partidos y restar exactitud a las encuestas. Sobre todo en las poblaciones de menos de 20 mil habitantes, mucha gente no vota al partido, sino a la persona. Aunque ésta sea candidata por el partido contrario a nuestro ideario político, al haber una proximidad más acentuada los programas electorales y los principios políticos se dejan en un segundo plano. Prima la figura personal, la cercanía.




Sammy Ayukawa dijo
Es una lástima que la vida política actual se rija más por la imagen que por los principios inherentes al partido o la ideología. Si hace unos años las campañas se regían por los logros políticos del candidato, a lo largo de una larga trayectoria profesional, ahora lo hacen por la presencia televisiva del candidato en tan solo unos meses.
Se está perdiendo el valor de la política en el momento en que se convierte en un espectáculo en el cual, el que "quede mejor en la tele", sale ganando.
25 Mayo 2007 | 07:26 AM