Hoy los medios de comunicación se frustan con el comportamiento que ayer tuvo uno de los imputado del 11M en el juicio. Zouhier, el presunto cooperador necesario en el atentado se saltó a la torera el protocolo judicial, interrumpiendo de forma mal educada y constante al fiscal Zaragoza que durante la sesión de ayer a dura penas podía realizar el interrogatorio.
Y bien... es cierto queese hombre sentado, que no le tiembla la voz y llega a afirmar que ni cuatro fiscales podrán con él montó un circo, pero lo hizo porque el juez Bermúdez se lo permitió. Zaragoza también tuvo su parte de culpa, que en vez de un fiscal de la Audienca Nacional conduciendo un interrotario como dios manda, con energía y resolución, parecía un recién estrenado en la carrera fiscal (por no decir un cura comprensivo escuchando confesión).
Zouhier intentaba constantemente llevar el ritmo de la interrogación, y constantemente trataba de encontrar un momento en el que dar su explicación personal de los hechos. ¿Por qué el juez Bermúdez le consintió tal actitud? Las amenazas del juez al sospecho con enviarle al calabozo no eran fructuosas, y Zouhier seguía en sus trece. He presenciado juicios en tribunales de menores con fiscales y jueces muchos más severos y tajantes que éstos.



Disculpa. Mi blog es literario, personal e intransferible. Por ello, no me voy a ofender por tu 'no aportas nada nuevo al discuso, amigo' -aunque yo sea, en este caso, amiga-. Sólo quería aclararte la identidad de mi blog. Ni periodístico, ni real. Es misscompracompulsiva, y nada más.
Sospecho que, el juez Bermudez, aunque pertenezca a la APM, pepista a ultranza, es un "topo" maquiavelivamente infiltrado por el psoe para ocultar la verdad. ¿De que nos sirve contar con la mayoria de magistrado en todos los tribunales de justicia? ¡Esto es la debacle!