Babel: cuando la desgracia no puede ser mayor
De toda la batería de películas que pasaron por la alfombra roja (y creo que las he visto casi todas) me quedo con Babel. Esta película, continuación de Amores Perros, te recuerda que puedes llevar una vida tranquila, feliz, próspera, pero que en cualquier momento el drama llega, y te tienes que enfrentar a él. Pero hay algo más: no bajes la guardia en ningún momento, porque cuando creas que lo has solucionado, probablemente haya otra desgracia que puede pillarte desprevenido.
Muchos lo califacan de un dramón excesivo, demasiada desgracia junta en cuatro vidas paralelas pero conexas en el tiempo. Nada más lejos de la realidad, la vida trae momentos buenos, pero también momentos horribles. Doy fe.
Nota: También tengo que hacer una mención especial a "Diamante de Sangre". Una película que inspira y reivindica soluciones y atención a la olvidad África y a sus países condenados por el tráfico de diamantes.



